Álvaro Abril diseña el guión de la hermandad sacramental y patronal de El Nazareno de Huétor Tájar. En cuanto al diseño y dimensiones tendría las habituales en este tipo de insignias procesionales pero más estilizadas para aportar una mayor elegancia al conjunto de la obra.
El conjunto arranca desde su parte inferior perimetrado con una cenefa, de las llamadas de muestra, mediante formas vegetales a base de lascas de conchas y pellejinas, un recurso que se repite de forma naturalista con cierta idealización vegetal que distribuyéndose de manera aleatoria otorgan una mayor plasticidad y calidad en su diseño al conjunto de la cenefa, donde se ubica el escudo de la villa de Huétor Tájar en sedas.
Centra la importancia de la insignia en el escudo o emblema corporativo diseñado en meses anteriores al encargo de este enser y que engloba la historia y titulares de este Hermandad Sacramental.
Como elemento fundamental de la pieza prevalecen los tondos de rocalla que se repiten como elemento léxico del mismo en la técnica de la hojilla y la cartulina principalmente, distribuidas en número de siete y al igual que las estrellas, en alusión al número de titulares que componen esta hermandad. Siendo cada medallón asimétrico y de un dibujo distinto como la propia idiosincrasia de este estilo, enclavado en el máximo esplendor y final del barroco europeo.
En estos momentos se encuentra en fase de montaje en el taller del granadino Jesús Arco y una vez finalizada se completará esta entrada con el magnífico resultado que ya esta teniendo esta original pieza de bordado.