El Granada CF ofrece demasiado poco para ganar en el Calderón (2-0)

El Granada consumó su semana ‘horribilis’ con un mal partido en el Vicente Calderón, el peor desde la llegada de Abel. Fue la tercera derrota seguida del Granada y la cuarta en cinco partidos, y deja al equipo más cerca de la zona de descenso, atosigado ahora por un Sporting que ganó al Sevilla y vendrá el sábado a Los Cármenes a jugarse la vida. Desde luego, el partido que se vivirá frente al conjunto asturiano el próximo sábado tiene tintes de auténtica final.

Ante un Atlético con más ímpetu y voluntad que juego, el Granada apenas fue capaz de inquietar la portería de Courtois. Con ocho bajas se presentó el equipo en el Calderón en el regreso de Abel Resino a su casa de toda la vida, cuatro por sanción y cuatro por lesión, a la que se sumó la de Jaime Romero, lesionado durante la primera parte cuando estaba siendo el mejor del encuentro y una amenaza seria para la defensa rojiblanca. Realmente estaba siendo la única amenaza, y el Granada se apagó en ataque cuando se lesionó Jaime.

Ambos equipos tenían muchas dificultades con la pelota. Si Jaime era la referencia del ataque visitante, Salvio lo era para el Atlético, abriendo el campo, encarando a Borja y desbordando por su costado. Tras la lesión del manchego el Atlético se sintió más cómodo aunque sin profundidad, y se aprovechó de un error en cadena en un saque de esquina para anotar el único gol del partido: Salvio ejecutó desde el vértice, Nyom falló en el despeje y le devolvió el cuero al lanzador, que lo intentó por segunda vez para que Godín tocara de cabeza en el segundo palo y Miranda rematara a gol en la cara de los centrales a media altura y con el pie. Es el enésimo gol de saque de esquina que encaja el Granada, un mal que ha costado muchos puntos esta temporada.

A partir de ahí el Atlético se dedicó a conservar su fortuna y no expuso en demasía. Tampoco pasó grandes apuros porque el Granada, sin jugadores veloces arriba que pudieran jugar al espacio, precisaba de amasar mucho su juego en el centro, y ahí sí fue eficaz el Atleti, achicando los espacios, presionando y recuperando con facilidad. A pesar de lo justo del resultado, los tres puntos nunca estuvieron en peligro para los locales, que dejaron que el reloj hiciera el resto. Al final, Henrique vio la tarjeta roja directa por una entrada que el árbitro castigó desmesuradamente. En el descuento, Falcao anotó el segundo tras una galopada vertiginosa de Juanfran. El Atlético ganó con la gorra puesta, sin exponer mucho pero apenas inquietado por un Granada que acabó con los brazos abajo… y pensando en el Sporting.

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