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La Audiencia de Granada ha condenado a seis años de cárcel a un hombre acusado de intentar acabar con la vida de un conocido, con el que no tenía enfrentamientos previos y al que asestó una puñalada y atacó con violencia hasta que la víctima logró huir.
Según la sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, los hechos ocurrieron en la madrugada del pasado 5 de febrero, cuando el ya condenado, Gabriel J.M., se encontró con su víctima, acompañado de un amigo, en la avenida de Pulianas de Granada y se acercó a ellos con intención de robarles.
Cuando el acusado se acercó a la pareja de amigos, ambos se encontraban junto a un coche consumiendo sustancias estupefacientes que acababan de comprar, momento en el que la víctima alertó a su compañero de la peligrosidad del condenado, al que conocía de estancias previas en la cárcel.
El condenado exigió dinero a su víctima, que le explicó que sólo tenía diez euros para gasolina, y entonces empezó a intimidarle y cachearle hasta que mostró por primera vez un cuchillo que había tenido oculto.
Con el arma, el condenado asestó una puñalada a su víctima, lo que le produjo heridas que podrían haber ocasionado su muerte si no hubiera recibido una rápida atención médica.
Tras el apuñalamiento, la víctima se encerró con su acompañante en el coche, desde donde se trasladaron a un hospital granadino en el que le atendieron de dos heridas en la cara anterior del estómago y una apertura que le provocó un neumotórax, heridas por las que se sometió a dos operaciones.
La Audiencia de Granada ha condenado a Gabriel J.M. a seis años de cárcel por un delito de homicidio en grado de tentativa, al considerar las dimensiones del arma y la gravedad de las heridas.
En la misma sentencia, la Audiencia absuelve al acusado de un delito de robo con violencia e intimidación por el que la Fiscalía le solicitaba cuatro años de prisión.
La Audiencia considera que el robo no ha quedado probado y que la víctima de este delito, el acompañante del herido grave durante los hechos, no merece crédito alguno por sus múltiples contradicciones.
El fallo condena además al acusado a pagar una indemnización a su víctima de 7.734 euros por las secuelas y los daños sufridos por la agresión y a la prohibición de acercarse a él durante ocho años.
El condenado se hará además cargo de la mitad de las costas judiciales tras la sentencia, contra la que cabe recurso de casación.