La Junta inspecciona establecimientos para garantizar la seguridad de los juguetes

La Junta de Andalucía ha desarrollado en la provincia de Granada, a través del Servicio de Consumo, una campaña de inspección en materia de control de etiquetado y seguridad de los juguetes en medio centenar de establecimientos y del total de muestras recogidas, 10 han dado positivas y 5 de estos productos infantiles han sido incluidos en la red de alerta por ser peligrosos para la seguridad de los niños, por tanto, se han retirado del mercado, fundamentalmente por ser fácilmente inflamables y por constar de piezas muy pequeñas. El resto de las infracciones han sido por causas leves, habitualmente por inexactitudes en el etiquetado.

Estos datos los ha facilitado hoy la delegada del Gobierno, María José Sánchez Rubio, y el representante de la Oficina de la Vicepresidencia, José Vicente Pérez, después de la reunión del Consejo Provincial de Consumo, un órgano colegiado de participación, de mediación, de diálogo y de concertación que materia de consumo que supone un paso más en la consolidación de los derechos de las personas consumidoras.

El Consejo está integrado por nueve miembros, entre representantes de las asociaciones de consumidores, representantes designados por las organizaciones empresariales, un representante de la FAMP y representantes de la Administración Pública. Con motivo de las fechas navideñas, da a conocer las actuaciones que se llevan a cabo para proteger los derechos de los consumidores y lanza una serie de recomendaciones relacionadas con el consumo navideño, entre ellas la campaña de inspección de juguetes. La seguridad de los juguetes se puede consultar en la web del sistema comunitario de alertas Rapex: ‘http://ec.europa.eu/rapex’

Entre las irregularidades más frecuentes que se detectan en la inspección de los juguetes destaca, por ejemplo, la falta de la indicación sobre que se trata de juguetes no aptos para menores de 3 años, que no se identifica al fabricante o responsable de la empresa o que los artículos no se acompañan de indicaciones claramente legibles y adecuadas que permitan reducir los posibles riesgos que entrañe su uso o que las instrucciones no estén en castellano.

A la hora de comprar juguetes, desde el Servicio de Consumo de la Junta se recuerda que los juguetes deben ser adecuados para la edad del niño, es decir, no han de ser ni demasiado complicados ni demasiado simples. Igualmente, la Junta aclara que no hay juguetes de niños y juguetes de niñas, ya que ambos tienen las mismas necesidades y el mismo derecho a disfrutar de todo tipo de juegos. “Debemos rechazar juguetes que transmitan valores no deseados como violencia, racismo o sexismo” apunta la delegada.

También hay que tener en cuenta que el embalaje aporta mucha información de interés para el consumidor, como por ejemplo la empresa responsable de su fabricación, las condiciones de utilización segura del juguete, su contenido, modo de funcionamiento, etcétera. En consecuencia, echar un vistazo al envase es cuestión de minutos y evitará sorpresas o imprevistos cuando se vaya a usar el juguete.

Para saber si un juguete es seguro hay que buscar el marcado ‘CE’ en el envase. Este marcado, que coloca el fabricante o importador, denota que dicho producto cumple con los requisitos de seguridad de la legislación vigente. Si el juguete no lleva este distintivo, no debe comprarse.

Por otro lado, los juguetes para niños menores de tres años han de cumplir unas normas más estrictas de seguridad. Así, si se detecta un problema de seguridad en un juguete se debe comunicar al fabricante y a las autoridades públicas en materia de Consumo. Además, se puede consultar la web del sistema comunitario de alertas Rapex: ‘http://ec.europa.eu/rapex’. Este sitio proporciona información detallada de productos peligrosos que han sido retirados de la venta, incluyendo juguetes. Esta es una de las razones por las que, además, se recomienda adquirir los juguetes en un establecimiento especializado.

La Junta también recuerda que publicidad y calidad no siempre van unidas y, por eso, los adultos deben tener clara esta premisa y asegurarse de transmitir a los niños que lo publicitado no siempre es lo mejor y que en publicidad las cosas no siempre son como parecen. Hay que ser críticos con la publicidad y usarla para informarse, pero buscando también otros recursos.

Además, que un juguete sea de calidad no significa necesariamente que sea caro, si bien hay que desconfiar de productos de precios muy baratos, ya que es más probable que tengan problemas de seguridad, duración, manejabilidad, etcétera.

Los juguetes tienen una garantía mínima de seis meses, al margen de otras que pueda ofrecer el fabricante o el establecimiento, que deben constar por escrito. Por ello, si existen deficiencias el consumidor puede exigir durante el plazo establecido su reparación, sustitución o, en última instancia, el reembolso de la cantidad pagada.

Los cambios por causas distintas a la existencia de defectos de origen solo podrán exigirse si el comercio admite expresamente en su publicidad esa posibilidad. En caso contrario tal sustitución solo dependerá de la buena fe del comerciante.

Por último, en el caso de desear formular una reclamación en relación con la compra de un juguete, hay que solicitar una hoja de reclamaciones en el establecimiento donde se haya realizado la compra, el cual deberá ofrecer una respuesta por escrito en el plazo máximo de diez días hábiles desde que se realiza la reclamación.

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