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La Audiencia de Granada ha juzgado hoy a un hombre para quien la Fiscalía pide 12 años de cárcel por violar presuntamente a una joven, a la que amenazó con un cuchillo y a la que sometió a un ritual de santería para atemorizarla antes de abusar de ella.
El acusado, Omar R.M., de nacionalidad cubana y con una condena previa por hechos similares, ha negado que mantuviera cualquier tipo de relación sexual con su víctima y ha recalcado que bailaron, se besaron y acariciaron pero que la chica se marchó de su casa libremente.
Los hechos juzgados hoy tuvieron lugar la madrugada del 15 de febrero de 2011 en la vivienda del acusado, en la capital de Granada, después de que el acusado, su víctima y un amigo de ella compartieran una copa en un local granadino.
“Pasamos a dejar a su amigo en su casa y me dijo de ir a la mía, aunque yo antes no había visto esa actitud porque pensé que tenía una relación con él. Subimos a casa, tonteamos, pero ninguno se desnudó”, ha detallado el acusado.
La joven ha negado que se besara con el acusado ni coqueteara con él y ha relatado que, después de parar el coche para dejarlo en su casa, él se bajó del vehículo, la agarró con fuerza por la chaqueta y la obligó a subir a su vivienda.
“Me metió en su habitación y echó el pestillo. Antes gritó pero nadie contestó en la casa. Me obligó a drogarme y empezó un ritual con rosas, un lazo y una calabaza. Metió una piedra negra en una bolsa y me la puso en las bragas, y luego sacó un cuchillo”, ha detallado la víctima.
La chica ha recalcado que, tras intentar defenderse y al creer imposible salir de la vivienda tras pedir auxilio sin éxito, le pidió al acusado que usara un preservativo, hasta que acompañada por él salió de la vivienda ya por la mañana.
Los peritos médicos han explicado que, aunque no presentaba lesiones físicas, su estado era compatible con una violación y que narró los hechos tranquila hasta llegar a la parte del abuso.
Entre las pruebas del caso, se analizó un preservativo que apareció en la vivienda aunque los restos analizados no fueron concluyentes, junto a un arañazo que el acusado tenía en la cara y que ha dicho hoy que se hizo él mismo con una pulsera.
Aunque el amigo de la víctima que los acompañó la noche de los hechos no ha testificado, sí declaró previamente que ese arañazo no lo tenía cuando se separaron.
Los peritos psiquiátricos han subrayado que la joven presentaba síntomas característicos de las víctimas de abusos, con una actitud coherente y un discurso creíble, que detalló el “pánico” que le ocasionaron tanto las amenazas con el cuchillo como el ritual de santería.
La Fiscalía, que inicialmente no había pedido pena alguna, se ha adherido a la acusación particular para solicitar doce años de cárcel por un delito de agresión sexual con la agravante de amenaza con arma al considerar que el testimonio de la víctima representa una prueba de cargo.
La defensa ha pedido la libre absolución del acusado al argumentar que no hay pruebas de delito alguno en un juicio que ha quedado visto para sentencia.